domingo, 1 de abril de 2018

La VUELTA al MUNDO en 101 LIBROS para CHICOS





Una guía para salir de viaje por el amplio   territorio de la literatura infantil


Por Constanza Bertolini, para La Nación del 1 de abril de 2018


Como el mapa hacia el tesoro escondido o las migas de pan de Hansel y Gretel, una guía por el extenso campo de la literatura infantil es una herramienta que los mediadores de lectura -madres, padres, maestros, lectores de los más chiquitos- saben apreciar sobre todo cuando la oferta, gran motor de la industria, crece en varias direcciones. Y afortunadamente para madres, padres, maestros y sobre todo los más chiquitos, este nicho editorial se expande con calidad.




Un mes después del lanzamiento de Una que sepamos todos (Siglo XXI), suerte de taller de juegos, música y libros de Luis Pescetti "para el aula, la casa, el campamento o el club", este mes llega La vuelta al mundo en 101 libros para chicos (Planeta), de Natalia Blanc, periodista cultural de LA NACION y responsable de la sección digital "¿Qué vas a leer con tu hijo esta noche?" , que de alguna manera fue el motor de este proyecto.




"¡Un día, una brújula!", se podría exclamar frente al hallazgo, tomando la genialidad de Elsa Bornemann, una autora que por supuesto tiene su página aquí. Sin embargo, más aún que una brújula para saber qué dirección tomar en la lectura de los primeros años y hasta la adolescencia, el libro es una linterna que ilumina con una selección de 101 títulos: los hay más que centenarios y famosos ( Alicia en el País de las maravillas, El Cascanueces, Las mil y una noches), éxitos contemporáneos (de Dailan Kifki, de Maria Elena Walsh, y cualquiera de Roald Dahl a Petit el monstruo, de Isol) y otros escondidos como joyas a descubrir (nadie de ninguna edad debería privarse de Mi pequeño, por ejemplo, o Escondites. Manual de lugares secretos, del sello boutique Limonero).






En verdad, por la dinámica estructura que tiene el proyecto, enseguida se advierte que el número del título es tan caprichoso como la ubicación de las recomendaciones -las listas lo son y esto, en definitiva, es una lista-, y que las propuestas se multiplican por cinco, seis o siete, ya que cada entrada trae asociaciones temáticas ("Otros recorridos posibles") o sugerencias por autor ("Circuito...). Y, finalmente, se accede de primera mano a "los elegidos de.": un puñado de libros apadrinados por los máximos referentes de la literatura infantil argentina.




Así que, tras un breve prólogo, "empieza el viaje" en el que Blanc se embarca sin intenciones rimbombantes de señalar "todo lo que hay que leer antes de". crecer. Abre el ejemplar Avión que va avión que llega, y no porque empiece con "a". Tal vez sea, justamente, porque se trata de un libro aventurero. Con poemas de Laura Devetach y diseños del ilustrador Istvansch, es una de esas perlitas que se le revelará al gran público. A propósito, hace unos meses, en el ciclo Ronda de cuentos que la periodista presenta en el Espacio de la Infancia del CCK, Istvansch mostró a su joven audiencia este particular libro alargado, extrajo uno de los avioncitos de papel que vienen en sus páginas y lanzó la nave con los versos tripulantes en medio del salón. Comentó a todos allí que otros avioncitos parecidos a ese habían planeado frente a audiencias de distintas provincias argentinas y países de América Latina. Y que, entonces, ese ejemplar de alguna manera unía a tantos chicos de distintos lugares de la región con las mismas ganas de leer y jugar. "Palabras de papel/las olas mezclan./ Baten sus lenguas/sus caracolas y las salpican en otras tierras".





Una niña hecha de libros, como la que imaginó Oliver Jeffers -y forma parte de este menú de libros-, así fue también la autora, que encuentra reflejado en su primera publicación bastante de lo que la formó como lectora. "Incluí clásicos que me fascinaron de chica, como los Cuentos de Andersen, las aventuras de Mark Twain, El Principito. Pero también es cierto que me propuse abrir el panorama y dar lugar a esas joyas que a veces se nos pasan por alto en los estantes y mesas de librerías repletos de novedades o merchandising. Así que en la selección final quedaron muchos libros de publicación reciente, muchos de autores latinoamericanos y también varios de sellos chicos independientes, que editan poesía ilustrada para chicos, por ejemplo".




Más allá de la experiencia en el periodismo cultural y la especial atención que le da a la literatura infantil, Blanc tiene en el ámbito familiar el mejor "tester" para su tarea. Su hijo de 7 -también sus sobrinos (de 2 años a 8) y los hijos de los amigos (algunos más cerca de los 11 u 12)- "son fuentes obligadas a la hora de probar qué pasa con un libro. Miguel me aportó libros de su biblioteca, opiniones y hasta pedidos: por ejemplo, que no falten las historietas de Chanti."




El diseño, ideado en perfecta sinapsis con el contenido de cada página, recorta imágenes y frases de los libros sugeridos y despliega una serie de señales como las que vemos en las rutas, para que nadie se desoriente. Marcar con una cruz en el borde de cada página si "Me interesa" o "Lo leí", en definitiva, dará tanta satisfacción como llenar un álbum de figuritas. No habrá como la experiencia, el premio mayor de la lectura.






La recomendación de cada libro sugiere, a su vez, varios recorridos a los que vale la pena no perderles pisada




Tres preguntas a la autora 

-¿Cómo decidiste ordenar los libros de esta larga lista?

El número 101 no es, para nada, un juicio de valor ni indica un ranking o preferencias. El tema del orden era una duda fuerte desde el principio. Probé distintas variantes (de la más obvia, temporal o alfabética) hasta que finalmente decidí que fuera caprichoso y arbitrario, como toda lista. Seguí, eso sí, un consejo de una gran editora del género Literatura Infantil y Juvenil, Lola Rubio (del FCE Argentina e integrante de ALIJA): "inspirarme" en los menús de los restaurantes exquisitos que ofrecen una selección de platos deliciosos (no todos los que hay, sino algunos elegidos por el chef) y presentarlos por tandas: entradas, primer plato, segundo plato, postre, delicatesen y cafecito. Por eso hay grupos de 10 títulos que tienen algo en común: los 10 primeros, por ejemplo, son autores argentinos grosos que dan un panorama amplio de la calidad y la variedad de la producción local contemporánea.






- La vuelta al mundo... de Julio Verne, ¿es apenas una excusa para el título o una predilección personal?

Las dos cosas. Fue una idea que me apareció desde el principio, cuando empezamos a hablar con la editora, Adriana Fernandez, y la diseñadora, Carolina Cortabitarte, sobre el concepto del libro: siempre quise que fuera una guía y en la primera charla de trabajo con ellas surgió la idea del viaje. Por eso el libro tiene señales, de esas que vemos en las rutas. Como también quería resaltar lo de "101 libros" (otro "capricho" de autora) uní los dos conceptos y quedó lo de La vuelta al mundo..., que además de eso hace referencia al gran título de Verne.






-101 es un número grande, pero seguramente muchos más te quedaron afuera. ¿Habrá un volumen 2?

No sé. Sigo descubriendo libros que me hubiera gustado incluir. El corte temporal fue diciembre de 2017, así que los que se publicaron en los primeros meses de 2018 no entraron. Y algunos pocos, como Carmen, de Benjamin Lacombe, y El rapto del príncipe mandarina, de Mark Twain, entraron a último momento porque llegaron al país justo en diciembre. Ojalá haya un segundo volumen.. Me encantaría seguir sumando 101 libros más.










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