lunes, 17 de diciembre de 2018

HABLEMOS de HEINRICH KLEY (1863-1945 )








Y la tierra se tragó a Heinrich Kley


Extraído de un texto de Juan Muro, publicado en el blog El Dibujante


En el año 1908, una revista de plástica y de  literatura, pero también satírica, publicada en Munich, mostró por primera vez el arte maduro de Heinrich Kley: Una serie de dibujos caracterizados por una técnica suelta y altamente individual, con una temática que saltaba de la sátira a la desesperación, pasando por la obscenidad sin ni siquiera ruborizarse.





A partir de estos dibujos de  “Die Jugend, la fama de Kley se extendió rápidamente. Hasta ahí, este renano nacido en 1863 sólo había sido uno de esos artistas académicos competentes, dedicado a retratos y paisajes, o bien a escenas industriales captadas en óleos y acuarelas. Vaya, un tipo bastante gris que, siendo buen ilustrador, se dedicaba sobre todo a dibujos técnicos.




Sin embargo Kley llevaba una doble vida y en sus ratos libres daba rienda suelta a su pluma y a su imaginación, creando una serie de espeluznantes dibujos cargados de ironía y sátira social.

A los 45 años, Kley se convirtió en una celebridad. Quien antes “apresaba la poesía” de las fábricas, ahora mostraba al Demonio haciendo destrozos detrás de edificios en llamas. Quien había pintado murales en correos o ayuntamientos, apuñalaba a la burocracia sin misericordia. Más allá del virtuosismo técnico que revelan sus dibujos a pluma, se capta la desilusión subyacente en Alemania de entreguerras, la crueldad, el dolor, la ironía…





Kley divulgó un mundo de metáforas y paradojas tan desenfrenadamente grotesco como una visión de Brueghel el Viejo, o una pintura japonesa del siglo XIII, pero al contrario que los holandeses, su estilo suelto, inacabado y directo hace que sus dibujos muestren la idea inicial tal como fue concebida, sin tapujos ni trampas visuales, lo que conduce al espectador a reconocer en este autor a un espíritu noble y franco.





Su estilo tiene evidentes afinidades con ambas corrientes, la holandesa o la japonesa del medievo. Animales y monstruos en eróticas bacanales, horripilantes apariciones de bestialidad humana, vicios y locuras se suceden en sus trabajos con un absoluto desinterés por las virtudes. El elemento erótico es dominante, feroz.

El simbolismo, tradicional. Destaca el tratamiento gráfico de una mujer obesa, grotescamente sensual y desinhibida, casi siempre formando parte de orgías en las que sus partenaires son animales que se identifican con las peores virtudes del hombre dominador y sátiro. 






Frente a ellas, aparece en otras ocasiones la ninfa inocente que encarna la virtud inmaculada, pero también el peligro de la pureza en un medio corrupto y sórdido. Por último, la torpeza del que se supone diestro es una normalidad en un mundo esperpéntico, los jinetes se cáen o sus monturas se descontrolan, los coches se enzarzan en una pelea tras el accidente, la libélula engorda tanto que podría comerse ella a la rana.





Apenas sabemos nada se sabe de su vida personal: Ya dijmos que nació en 1863, el 15 de Abril, en Karlsruhe, una ciudad alemana de Renania, y allí estudió Arte en la Akademy Karlsruhe con Fernando Keller, cinco años a partir de 1880, para luego continuar con C. Frithjob Smith en Munich. Durante estos periodos de formación casi todo lo que dibujaba eran interiores o paisajes costumbristas, nada relevante, pero con el cambio de siglo comenzó a dibujar sus escenas de pluma mezcla de temas industriales y mitológicos, con alto contenido erótico e irónico, que comenzó a publicar en la revista satírica  (la ya citada ”Die Jugend Simplizissimus“) a partir de 1908.




Con la primera guerra lo pasó muy mal, pero a la llegada de la segunda guerra mundial se perdió todo rastro suyo. Las últimas noticias sobre él son del año 1939. El nazismo se encargó de borrar todas sus huellas en catálogos y crónicas de movimientos artísticos. Sí sabemos que estuvo casado pues su viuda subastó tras su muerte algunos cuadernos del artista que estaban sin publicar, pero ni siquiera hemos podido encontrar una foto de este hombre tan especial que murió tan misteriosamente como vivió. 




De hecho ni siquiera sabemos con certeza la fecha de su muerte ni sus circunstancias, algunos sugieren que murió al comienzo de los años 40. También se sugiere que Kley murió el 2 de agosto de 1945, aunque otras fuentes mencionan la fecha de la muerte el 8 de febrero de 1952.

La maestría con la pluma de Kley no ha sido alcanzada jamás. Rompió todas las reglas de composición de la imágen y de manejo de las plumillas o del trazo para la densidad de la mancha, pero cuando los ilustradores observamos sus dibujos nos quedamos estupefactos y casi siempre influyen en nosotros más de lo que muchos estarían dispuestos a admitir. 




Cada uno de sus dibujos parece pertenecer a una compleja historia que ilustra frontalmente, no como parte de una colección de dibujos sino como su portada. No hacen falta viñetas para establecer una narrativa, una cadencia en la escena que muestra, porque el movimiento contenido, la actitud de los personajes y la caracterización del conjunto son tan exquisitamente ricos que se bastan por sí solos para contarlo todo.

EL DIBUJANTE : Artículo completo con abundantes imágenes 

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1 comentarios:

A las 20 de diciembre de 2018, 19:57 , Blogger Norma Bermúdez ha dicho...

¡¡Gracias Hugo por este artículo !!,personalmente ignoraba la existencia de este maravilloso maestro de la sátira ... Me encantó ! Tiene mucho de los Caprichos de Goya, se ve que le sirvieron de inspiración.

 

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