lunes, 11 de abril de 2016

10 COMICS o HISTORIETAS POCO CONVENCIONALES








Nota de Juan Manuel Dominguez para el diario La Nación del 23/11/2015

No todo es Avengers: diez cómics poco convencionales

El estreno de Jessica Jones, basada en el cómic Alias, de Brian Michael Bendis y Michael Gaydos, sobre una superheroína fracasada devenida detective privado, permite revisar esos momentos donde el género de Superman se rebeló contra sus convenciones y ganó.

Superhéroes verdes que demuelen ciudades con un estornudo, dioses nórdicos con el rostro de modelos; un mapache parlante (y su amigo, un árbol zen) y un "genio, multimillonario, playboy y filántropo" -según su propia definición- llamado Tony Stark. Todos saben de quiénes hablamos: son Hulk, Thor, Rocket Raccoon (y Groot) e Iron Man, la Primera A de los personajes de Marvel en el cine, el imperio con que Disney supo no sólo generar miles de millones de dólares con personajes que hasta hace diez años eran apenas tesoro y sabiduría nerd sino que además los ha convertido en estampitas pop que todos conocen, quieren y coleccionan.

En la vereda de enfrente (o al menos en otro código postal) del gigantismo de Los vengadores o Guardianes de la galaxia, pero dentro de la misma escudería Marvel, están los héroes urbanos, neoyorquinos, de las producciones originales de Netflix. Primero fue Daredevil, el abogado ciego que pelea en Hell's Kitchen, y después de aquel éxito llegó el fin de semana al servicio de streaming la serie Jessica Jones, "un thriller de horror" (así lo ha descrito el sitio especializado Collider) que lleva, sin salir de Nueva York, la idea del superhéroe a lugares nuevos para el público general. Jessica Jones está basada en Alias, una serie no apta para menores publicada por Marvel a comienzos de la década del 2000.

Ahora que hasta nuestra tía sabe quién es Visión, la llegada de Jessica Jones permite revisar esos instantes en que el género fue visitado con ánimo transformador y el resultado dejó feliz hasta al más fanático geek. Como Alias, son relatos no canónicos (como podrían ser Watchmen, adaptada al cine, o El regreso del caballero de la noche, en la que basa gran parte de la inminente Batman v. Superman) que podrían convertirse cada uno de ellos en una perfecta serie, película o, por supuesto y confirmado, una opción distinta dentro del cómic.






Alias (2001-2004).
A comienzos del siglo XXI, Marvel Comics supo arriesgarse: su sello adulto, MAX, fue el hogar de Alias, con guiones de Brian Michael Bendis y dibujos de Michael Gaydos. El planteo de Jessica Jones era innovador: una superheroína clase D que deviene investigadora privada. Bebedora y guarra, Jones se ve envuelta en una mezcla de film noir y truculencia nada gratuita, que podría asociarse en el mundo de las historietas -como fenómeno y por su calidad- con lo que sucedió con la primera temporada de True Detective en el mundo de las series. ¿Quieren enamorarse de un personaje que odiarían si no estuviera tan bien presentado? Lean Alias.







Justice League International / La Liga de la Justicia Internacional (1987 - 1996).
Es simple: nunca las historietas de superhéroes volvieron a ser como la Liga de la Justicia Internacional, de Keith Giffen, JM DeMatteis y Kevin Maguire. Es el Seinfeld de los superhéroes: más interesada en la comedia, sin burlarse del género sino basada en sus protagonistas (unos paladines clase B más la presencia de Batman), este cómic terminó siendo la sonrisa más sincera que tuvo el género.






Ms. Marvel (2014 -).
Cuando los superhéroes se ponen demagógicos o se preocupan por el mundo real suelen ser tan didácticos como un Teletubbie. Pero el año último, G. Willow Wilson y el dibujante Adrian Alphona tomaron el clásico relato de la génesis del héroe (que desde Spider-Man en los 60 viene siendo redefinido como la gallina de los huevos de oro para la industria) y lo aplicaron al primer personaje musulmán en protagonizar un cómic. La adolescente Kamala Khan se ha convertido en la heroína de una nueva generación. Estilo, sensatez y sensibilidad más confianza en los personajes: si el mundo fuera mejor, los niños podrían leer Ms. Marvel en los colegios.







Top 10 (1999 - 2001). 
Alan Moore, para los neófitos, es algo así como el David Bowie de los cómics. Tomó los clichés de las historietas y los pasó por un prisma que ha creado, seguramente, algunos de los relatos más admirables de la disciplina. Poco se habla de Top 10 y mucho de, por ejemplo Watchmen, su obra que funciona como relojito suizo. La premisa de Top 10 sería perfecta para cualquier pantalla: narra los ires y venires de la policía de Neópolis en un mundo donde todos son superhumanos.






All Star Superman (2005-2008). 
Grant Morrison es la gran estrella de los cómics de superhéroes. Su Mona Lisa es All Star Superman, un maxiserie del clásico personaje de DC que intencionalmente busca "reducir al Hombre de Acero a sus elementos esenciales, aquellos que lo han hecho permanecer en el tiempo". El resultado es sin dudas distinto (gracias a su corazón, su inteligencia y su capacidad para sorprender la mejor historia) y, aun así, la mejor historia de Superman que leerán jamás.






The Runaways (2003 - 2004).
Este cómic de Marvel, escrito por Brian K. Vaughan y dibujado por Adrian Alphona, tiene nombre de banda punk y una actitud que hace juego con el título. ¿Cómo podría no serlo una serie que reúne a un grupo de hijos de villanos que se rebelan contra papá (o mamá) y se hacen bienhechores? Además, poseen un dinosaurio de mascota.







The Authority (1999 - 2002).
¿Qué pasaría si Batman y Superman, además de ser pareja, matar sin piedad y ser cínicos aunque bienhechores fueran parte de un supergrupo que decide actuar a nivel geopolítico? The Authority es una actualización a lo Tarantino de los Superamigos: enemigos con más de diseño que de caricatura maquiavélica y resacas ultra poderosas que no quitan atravesar un cerebro de un sujeto que mide 10 metros. Aquí aparece el súperhéroe alterado -que hace aquello que el héroe clásico nunca haría o que se ancla en el realismo- una veta de la que después vendría Kick-Ass (no por nada Mark Millar, el creador de éste último, es uno de los guionistas).






Hawkeye (2012 - 2015).
Gracias a los Avengers, todos conocen a Clint Barton, Hawkeye ("el que lanza flechas" e interpreta Jeremy Renner en las películas). Matt Fraction, genio actual de los superhéroes junto al innovador David Aja, logró crear una serie distinta: casi sin supervillanos, con criminales de barrio. Podría definirse como la mezcla perfecta de Contacto en Francia (aquí también el exterior cuenta, y mucho), Indiana Jones (por sus personajes cool) y un diseño de vanguardia (muchas veces se usaban infografías minimalistas, tan cancheras como el personaje). Sobresale Lucky, el perro pizzero; el mejor can que haya visto un cómic de súperhéroes.







Invincible (2003- ).
El creador de The Walking Dead, Robert Kirkman, tiene muchas series de cómics (Outcast, por ejemplo, que hace por los exorcismos lo que TWD hizo por los zombis). Una de ellas es de superhéroes: se llama Invincible y era, hasta Ms. Marvel, la forma más simple de entender qué es lo que enamora del género a aquellos que lo leen desde su más tierna edad. Un joven, hijo de un símil Superman, descubre que su papá era un traidor. Debe vencerlo y -he aquí el núcleo de la historia- sucederlo.







Starman.
Cualquier fanático del género conocerá cientos de superhéroes clase A, B, C y hasta D. Una serie de historietas de los 90 tomó estos recuerdos y decidió darles corazón y aventura: Starman, escrita por James Robinson y dibujada por Tony Harris. Tomando el panteón (y el desván) de superhéroes clásicos de DC, Robinson supo mezclar pasión, ideas, amor y sorpresa (más la actitud a lo Keith Richards de su protagonista y su crisis filial, nacida de rechazar el legado heroico de su familia) y así crear una pieza entrañable e irrepetible.














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