miércoles, 30 de septiembre de 2015

3º FESTIVAL COMICOPOLIS (2015)





Comicópolis en mil viñetas: un mundo ilustrado que creció y llegó a su madurez

Con Liniers como padrino y la visita estelar, mañana, de Art Spiegelman, la tercera edición de la feria del cómic tiene Cosplay y batallas de dibujantes

Nota de Sebastian Ramos para el diario La Nación del 19/9/2015


Elige tu propio Comicópolis bien podría ser el eslogan de esta feria que se realiza en Tecnópolis y que, más que una novela gráfica tan en auge por estos días, se parece a una vieja revista Fierro, con la posibilidad de encontrar cientos de miradas y trazos distintos sobre un mismo universo: la historieta.

Un cuadrilátero en el que los dibujantes se desafían en vivo, jóvenes amateurs que llegan desde el interior para ofrecer sus dibujos en busca de una editorial que los publique, adolescentes disfrazados que se pasean y posan para las cámaras de extraños, niños confundidos de la mano de padres desorientados en busca de un Vegetta entre tanto Batman y Robin, premios, talleres y figuras nacionales e internacionales del cómic que firman ejemplares y ofrecen su experiencia en un ciclo de actividades que tendrá su gran cierre mañana, con la participación estelar de Art Spiegelman, el creador de Maus, en un espectáculo que promete romper con la bidimensionalidad del género a través de la fusión del dibujo con la música. Un Comicópolis de mil viñetas que en su tercera edición parece haber alcanzado su maduración.









En los ojos de Gustavo Sala esta convención es una suerte de Titanes en el Ring en el que él se pone en la voz de Rodolfo Di Sarli. "Una mujer del mundo tuerca, que por accidente entró al mundo de la historieta y trabaja, atención, dibujando historietas de ponys... Repito, historietas de ponys... ¡¡¡Pido entonces un aplauso para la colorada Majox!!!" se entusiasma Sala debajo del cuadrilátero de box dominado por dos atriles, desde donde los dibujantes compiten recreando, en cinco minutos, consignas disparatadas como "un transformer afeitándose", "un Super Papa Francisco" o "un Paul McCartney comiendo un churro".


A dos metros de ahí, Pablo Palacios intenta abstraerse de la contienda entre Majox y José Massaroli para seducir al responsable de una de las decenas de editoriales del país que se agolpan en el pasillo de esta convención y que crecen a la par del fenómeno que atraviesa el género en las últimas dos décadas. Con su mochila y bolsa de dormir a cuestas, lápiz y papel en mano está dispuesto a encarar a quien sea necesario para lograr, en algún futuro, vivir haciendo lo que ama: dibujar. No resulta una tarea sencilla, pero la mayoría acepta su tarjeta de presentación: un dibujo hecho en el momento, con su firma y un contacto.







Del otro lado del cuadrito están los que llegan hasta aquí para llevarse aquel número 38 de Flush Man que le falta para completar su colección y que le es esquivo desde hace tantos años. Para ello recorrerán las cientos de bateas que ofrecen revistas y libros del género y en donde cualquiera se puede cruzar con un ejemplar de Rita viaja al Cosmos con Mariano, de Fabián Casas y Santiago Barrionuevo, por 90 pesos, junto a la novela gráfica El quinto beatle. Historia de Brian Epstein, de Kyle Barker, a 420 pesos. De todo y para todos, aunque aquella señora de saco verde se vaya con las manos vacías después de espetar un ácido: "¿Y no tenés nada de menos de 150 pesos?"

El crecimiento de la movida tiene pro y contras, pero cada uno parece jugar el encuentro a su manera. Como esos cinco jóvenes dispuestos a llevarse por delante a todas las cámaras que se les crucen, disfrazados de matones de fantasía y atraídos por la sección Cosplay del encuentro. ¿De qué estamos hablando? De una subcultura creada en torno a personajes del cómic, el animé, el manga y los videojuegos bautizada con la contracción de las palabras costume (disfraz) y play (juego). Una caja dentro de una caja con una caja dentro. Comicópolis puro.








Porque el mundo de la historieta puede ser así y también tan simple como la escena de un recién ingresado en la materia que se topa en los pasillos con la dibujante Alejandra Lunik, jurado en esta edición 2015, y le pide asesoramiento urgente: "Comprate Barrio gris, de Maicas y Spósito", sugiere con el libro en la mano y parte rauda a la premiación por la edición nacional de historieta extranjera, infantil, clásica y contemporánea. Un espacio que reunió a los exponentes locales e internacionales que participan este año con el padrino de esta edición, Ricardo Siri Liniers, quien se disculpó públicamente con Spiegelman y Matt Groening por haberles hurtado alguna que otra idea. Minutos antes, el reconocimiento a una leyenda como José Muñoz buscaba algo de justicia histórica. "La historieta argentina no va a ser seria desde el punto de vista editorial hasta que no se reedite en la Argentina la obra de Muñoz y Sampayo", dijo un dibujante por ahí, celebrando el momento. Una foto, una firma y un dibujo más, porque cada uno aquí arma su propio Comicópolis.

Nota de PAGINA 12 , previa al evento, y nota de ZONA NEGATIVA . Video de CALABAZA














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