martes, 28 de enero de 2014

ILUSTRACION a la INVERSA



                                         El Greco - Posible autorretrato

A través del periódico ABC, nos enteramos de un emprendimiento novedoso. A partir de unas pinturas de El Greco, se pide a 22 escritores que realicen los relatos, en una suerte de "ilustración a la inversa"

Con la frase de Andy Warhol «El Greco es el dios de la pintura» se presenta el libro «Narrando desde El Greco», un homenaje de veintidós escritores que se han inspirado en las pinturas del artista para crear sus relatos.
Para conmemorar el IV Centenario de la muerte del cretense, la Editorial Lunwerg decidió invitar a un grupo de escritores a escribir un relato o un texto de cualquier naturaleza a partir de un cuadro de El Greco, informa Efe. Una de las premisas de esta invitación fue que el cuadro en que basarían su texto, aunque solo fuese como mera referencia, les vendría impuesto. Esta especie de fortuna ha hecho que los autores hayan tenido que aumentar el ingenio, la imaginación, la superación.
En cuanto a los contenidos, han sido absolutamente libres. Desde un microensayo a un relato histórico, desde una inmersión en el cuadro hasta la mera y lejana referencia sin vinculación con El Greco y su mundo.


                                         Magdalena penitente con la cruz


La fascinación que Lorenzo Silva siente por la figura de la Magdalena es el punto de partida de una reflexión que le ha llevado a conocer «Magdalena penitente con la cruz», pintura de El Greco que se encuentra en el Museo de Sitges, desde hace años cerrado por obras.
Dirigiéndose a esta figura, Silva confiesa: «antes de conocerte, mi preferida era la de Ribera, que tantas veces vi en el Museo del Prado de mi Madrid natal». Similar a la de Ribera en su vestido rojo, en su pálida tez, en sus cabellos castaños y en la mirada perdida en la que la tristeza encuentra su hogar, la obra de El Greco es muy distinta.
«Esos ojos inmensos como lunas, que inundan de inocencia tu rostro y sugieren que tu penitencia no es esa carga que con mayor o menos motivo pueda incumbir a una mujer, sino la injusta responsabilidad que recae sobre una muchacha que apenas pudo hacer por ganarla», escribe.
La contemplación de la pintura lleva a Lorenzo Silva a afirmar que el artista se proponía una variante revolucionaria de la figura que encarna. «Y mi imaginación, al verte, atraviesa la pintura y no puede sino buscar más allá, hacia la mujer que sirvió para que el pintor pudiera darle forma a su visión».



                                              Retrato de Toledo

Andrés Trapiello ha centrado su relato en el paisaje «Retrato de Toledo», que se conserva en el Metropolitan de Nueva York. Las ventas en el Rastro madrileño y la compra por parte del escritor a un gitano de un dibujo que podría ser del maestro cretense centra una historia en la que Trapiello recuerda que el artista durmió en el olvido durante tres siglos.
Tras pasar de puntillas por la historia, se aposentó definitivamente en la mitología, proceso en el que fue importante la labor de Manuel Bartolomé Cossío, autor de uno de los grandes libros escritos sobre El Greco.
En la obra tratada, el artista modifica a su antojo la fisonomía de la ciudad desplazando unos monumentos, eliminando otros e inventando, se supone, otros más. «Salta a la vista que El Greco es ante todo
originalidad».
El artista, como escribió Ramón Gaya, sufría una pérdida de origen. El Greco «no tiene suelo, ni tampoco tiene cielo», y esa ausencia es lo que, según Trapiello, da a sus pinturas el aire sonámbulo que tienen, ese carácter alucinatorio que se desprende de la mayor parte de ellas, como si no fuesen de este mundo o estuviesen transportados de él en un sostenido y levitatorio arrebato religioso».
Esto fue lo que entusiasmó a las vanguardias que irrumpían buscando lo mismo, el lado romántico, oscuro y metafísico de la existencia, «la visión de todo aquello que no puede verse a simple vista».


                                                 La oración del huerto

Soledad Puértolas traslada al lector a un aula donde los alumnos, cumpliendo el encargo del profesor, escriben sobre «La oración del huerto», en la que para uno de ellos destaca que «la gran ausencia es Dios». Este es el sentido del cuadro. «Dios no está».



                                        El entierro del Conde de Orgaz
 
«Cada vez que voy a Toledo, entro en la iglesia de Santo Tomé. Y cada vez que entro en la iglesia de Santo Tomé, me pongo a llorar como una niña». Así inicia su escrito sobre «El entierro del Conde de Orgaz» Ángeles Caso. Un escrito en el que Caso confiesa que no le interesan las pinturas religiosas de El Greco pero que su llanto se debe al recuerdo de su padre descubriéndole esta obra.

Otros escritores que colaboran en el libro son Lola Beccaria, Juan Bonilla, Inma Chacón, Juan Eslava Galán, Antonio G.Iturbe, Hipólito G. Navarro, Adolfo García Ortega, Marcos Giralt Torrente, Luisgé Martín, Gustavo Martín Garzo, Ignacio Martínez Pisón, Ricardo Menéndez Salmón, José María Merino, Javier Moro, Justo Navarro, Álvaro Pombo, Clara Usón y Manuel Vilas.

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