sábado, 9 de diciembre de 2017

El COMIC a los MUSEOS

 

 

 

EL TEBEO LLEGA A LOS MUSEOS 

Por Carlos Garsan para Valencia Plaza - 23 de Marzo de 2017

Tras los pasos de València: el Museo del Prado se rinde al cómic. El nuevo director del Prado, el valenciano Miguel Falomir, destaca la necesidad de incluir nuevos lenguajes -que son ya una realidad en el IVAM- en un museo que, de la mano de Álvaro Pons, recorrerá la próxima semana la lenta entrada de este formato en los principales contenedores culturales.



En junio de 2016 el IVAM abrió sus puertas “de par en par” –indicó su director, José Miguel García Cortés- al cómic. Con VLC.València Línea Clara el museo daba un giro a su discurso presentando en una exposición más de 200 piezas originales con las que explicaba la eclosión de esta disciplina en torno a la década de los 80. 

Este fue el punto de partida de una apuesta a la que se suma otra exposición que todavía se puede visitar, sobre la obra La casa de Daniel Torres, y la adquisición de distintas piezas que han pasado a formar parte de la colección del museo valenciano. “En este sentido el IVAM levantó la liebre, no solo por la exposición, sino al incorporar el cómic a su colección permanente”, explica Àlvaro Pons, quien fuera comisario de la muestra. 




Precisamente, es su próxima cita una de las más interesantes a este respecto. El experto viajará al Museo Nacional del Prado para dar una charla en torno al cómic en un momento en el que el museo con sede en Madrid ya está dando pistas sobre una apertura a este formato que parece imparable.
 
Hay que dar cabida a sensibilidades y otras formas de expresión distintas, los cómics, por ejemplo. Hay que ampliar la base social del visitante”, declaraba el nuevo director de la pinacoteca, el valenciano Miguel Falomir, en una entrevista concedida a El País




No es la primera vez que el museo coquetea con este mundo. Este mismo año, el Prado ha editado su segundo cómic, El perdón y la furia, de Antonio Altarriba y Keko, un nuevo título que supone un acercamiento a la obra de Ribera con una trama de misterio que tiene las Furias como base argumental y que se editó coincidiendo con la exposición Ribera. Maestro del dibujo

Con la edición de este título, que estuvo precedido por El tríptico de los encantados de Max, se abrió una grieta que cada vez se hace más grande. “Falomir apuesta más, la relación será fructífera. Esto es un dominó, cuando cae la primera pieza cae el resto”, explica Álvaro Pons, que lamenta que el cómic haya estado “vetado” históricamente en los contenedores culturales habituales.

Pons, profesor de la Universitat de València, pisará el próximo 29 de marzo el museo madrileño para impartir la conferencia ‘Y Superman entró en el museo. El arte del cómic’, con la que busca seguir el hilo cronológico de la entrada del cómic en los museos y, en ese camino, entender las razones que hacen del cómic un arte fundamental para entender el siglo XX, así como las capacidades y posibilidades expresivas que lo vinculan y hermanan con los diferentes movimientos artísticos con los que ha convivido. No hay que olvidar que, en este caso, fue el Louvre el pionero con la exposición Bande Dessinée et Figuration Narrative, en 1967.




 “La apuesta del Prado es firme. Esta charla no es para justificar que esté el cómic, sino para entender por qué está”. Si bien, el museo francés integra el cómic de una manera muy específica, situándose como centro de la narración, una fórmula entre tantas otras que tienen el IVAM o el MoMA como otros ejemplos.“El Prado reflexiona sobre las obras, algo más inteligente que el Louvre. Se apuesta por el diálogo entre las obras clásicas y el cómic”. 

El “irreversible” camino tomado por el museo nacional, de momento, no se dará en el Museu de Belles Arts de València, aunque sigue firme en el IVAM o el Museu de Prehistòria de València, que recientemente cerró una exposición que recogía títulos como Purk el Hombre de piedra, el Pequeño Pantera Negra o Los Picapiedra. 

El discurso de que hay un arte superior -pintura, escultura, etc- y uno inferior -cómic, fotografía, diseño, etc- está ya muy caduco y ya es hora de que el resto de las grandes instituciones abran sus puertas como ha hecho el IVAM o como hizo el MUVIM a nuevos lenguajes. Se dicen nuevos aunque ya tienen más de un siglo, por cierto”, explica Miguel Àngel Giner Bou, presidente de la Associació Professional d'Il·lustradors de València (APIV). En el caso del IVAM, además de exponer, por primera vez este año compró originales de cómic, una selección de obras de 'Peter Petrake' (1971) realizadas en tinta y acuarela sobre papel por Miguel Calatayud, considerado el gran renovador de la ilustración en los años 80.




Para comprender estos movimientos, el presidente de APIV cita una frase de Chris Ware: "Los cómics están apareciendo en las librerías como novelas y en los museos como arte”. Aunque los ejemplos del MoMA o el Louvre se remontan a la segunda mitad del siglo pasado, lo cierto es que la incorporación del cómic en los principales museos ha sido a cuentagotas y son pocos los que han hecho una apuesta firme integrándolo en su discurso más allá de un coqueteo más o menos fluido.

 “Estamos muy orgullosos de romper un silencio histórico sobre el cómic y situarnos como un museo innovador que abre sus puertas a los tebeos […] El cómic ha llegado al IVAM para quedarse: en las salas de exposiciones, en la biblioteca, en las actividades didácticas y pedagógicas y, por supuesto, en la colección”, declaró José Miguel García Cortés, director del museo, el pasado verano, durante la presentación de VLC. València Línea Clara.




En el caso de la exposición en el Museu de Prehistòria, también comisariada por Álvaro Pons, se trata de una apuesta distinta, un uso más complementario. “Es una cuestión de imaginación y recursos”, indica. Cabe recordar que no son los únicos contenedores valencianos que, de alguna manera, han dado mimos a este formato. En 2014, la sala Contrafuertes del Centro del Carmen acogió la exposición Un siglo de Tebeos. Homenatge 2014, una muestra desarrollada desde la Biblioteca Valenciana en la que se realizaba un recorrido por la vida de Rafael Boluda, Manuel Benet y Antonio Segura. Como parte de este mismo proyecto, meses antes, en invierno de 2013, tuvo lugar una gran exposición titulada Un siglo de tebeos. Retrospectiva de la historieta en la Comunitat Valenciana (1913-2013), que pudo verse en el Monasterio de San Miguel de los Reyes.

 “La relación con el IVAM ahora es muy buena y desde el principio el nuevo equipo manifestó un interés importante por el cómic que ahora están cumpliendo. Antes, sobre todo en la época de Román de la Calle, también había una relación muy buena con el MUVIM que ahora se ha enfriado un poco”, indica Miguel Ángel Giner Bou. “La exposición del IVAM VLC. València Línea Clara ha sido de las más numerosas y mejor valoradas en mucho, mucho tiempo. Y es muy importante que este camino continúe ahora con la exposición La casa de Daniel Torres. Ambas exposiciones han supuesto un hito en la ciudad por su calidad y relevancia, es lo que ocurre cuando se recurre por fin a buenos profesionales y expertos en el tema, como es el caso del comisario de sendas exposiciones, Álvaro Pons”, añade el presidente de APIV. Del mismo modo, destaca del proyecto la producción de una serie de postales en el que siete autoras de cómic valencianas muestran su particular mirada sobre la ciudad de València.

 

Y es que no se puede hacer una panorámica del cómic sin dirigir la mirada a la Comunitat Valenciana. Si el valenciano Àlvaro Pons viajará en pocos días a Madrid para hacer un repaso en el Museo Nacional del Prado a la presencia del cómic en pinacotecas de todo el mundo y el IVAM homenajeó a esa generación de autores valencianos que en los años 80 renovó la estética del cómic español y europeo, la cantera contemporánea no es para menos. “No se puede entender el cómic en España sin el de la Comunitat. Para empezar, el autor más importante del país es un valenciano: Paco Roca”, afirma Pons, que también destaca la figura del peruano afincado en València Martín López, fundador de Ediciones Valiente y del festival de autoedición gráfica y sonora Tenderete. Las viñetas han llegado para quedarse.





Posteriormente, el 9 de octubre de 2017, en su web, el propio Museo del Prado presenta la edición de su tercer comic en un año, fundamentando su decisión editorial:



El Museo del Prado presenta el tercer cómic de su colección a cargo del artista Montesol.
 
El Museo del Prado  presenta un cómic inspirado en Mariano Fortuny como adelanto a la gran exposición antológica que fundamenta en su talla como artista y profundo arraigo con la gran escuela española. Idilio de Javier Montesol es un viaje iniciático a Tánger en 1974 de un joven influenciado por la obra de Fortuny.




Con este tercer título, el Museo del Prado consolida su línea editorial de cómics tras El tríptico de los encantados de Max y El perdón y la furia de Altarriba y Keko.


El planteamiento de este proyecto creativo de edición se sustenta en varios factores que marcan su propio carácter, muy diferente al de otros proyectos de edición de cómic asociados a museos.


En primer lugar, la elección de los artistas objeto de reflexión se asocia a las grandes exposiciones que plantea el Prado en cada temporada, con el objetivo de llegar al mayor número posible de lectores aprovechando el interés que suscitan las muestras y la sinergia que generan.
En segundo lugar, el encargo tienen una serie de limitaciones cuyo objetivo, paradójicamente,  es propiciar al máximo la creatividad del autor: no realizar una biografía del artista, ceñida a los hechos históricos, y no situar al propio museo como escenario de la narración.
La tercera es dar total libertad a los autores para desarrollar una historia en la que, en la medida de su voluntad, las obras de arte del Museo aparezcan de alguna manera referenciadas, empleando para ello el propio estilo que han desarrollado a lo largo de su carrera.

El producto de estos planteamientos se ha materializado hasta el momento en tres álbumes de formato semejante  pero de estilos gráficos y planteamientos conceptuales completamente diferentes, pero siempre centrados en una idea fundamental: la reflexión sobre la esencia de la creación artística.




Actualmente tambien el Museo Reina Sofía presenta una exposición dedicada a George Herriman (EE.UU.1880-1944) considerado uno de los creadores más importantes del cómic estadounidense.

La exposición, titulada Krazy Kat es Krazy Kat es Krazy Kat, incluirá un número aproximado de 160 obras, desde dibujos originales a los periódicos de época donde estos fueron publicados, mostrando no solo ejemplos de Krazy Kat sino también de otras tiras como Baron Bean, Embarrasing Moments o The Family Upstairs.

Ver informe sobre esta muestra en INFOMUDI












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