sábado, 25 de mayo de 2013

LUIS FELIPE NOE y su visita guiada a ARTEBA



La periodista Loreley Gaffoglio realizó un recorrido con Yuyo Noé por la Feria Arte BA, que produjo un artículo para el diario La Nación. Nosotros lo transformamos en una visita guiada, que compartimos con Uds.






ArteBA: Una recorrida por la Feria con el maestro Luis Felipe Noé

Un "cheque en blanco" para gastar en arteBA y la libertad de Luis Felipe "Yuyo" Noé de hacer con él lo que le impongan su sensibilidad creadora y su ojo aleccionado como teórico del arte. Con el libre albedrío, incluso, de la desaprobación y el no "comprar" nada. Con ese concepto, LA NACION recorrió la 22a. edición de arteBA, que se inauguró ayer, junto al maestro, que el domingo estrena vitales 80 años. Tan vitales, tan lúcidos y llenos de humor, que el peregrinaje por las obras, acompañado por Paula, su hija artista plástica, se extendió por más de cuatro horas. Cuando finalmente cerró arteBA, Noé parecía revitalizado, como quien es capaz de nutrirse con las creaciones ajenas.

Su marcha no tuvo tregua. Ágil, con un orden cartesiano, quiso escudriñarlo todo. No alcanzó para tanto, pero sí para hilvanar un recorrido antológico, en el que los grandes maestros convivieron con jóvenes talentos. Sus conceptos de "línea quebrada", "juego espacial" y calidad plástica fueron los ejes que privilegió en sus elecciones. Justificó con argumentos cada una de sus compras y miró todo con genuino interés. El punto alto e inesperado fue su encuentro -abrazo incluido- con Rómulo Macció, su cómplice en la Nueva Figuración, y a quien ya había elegido entre sus favoritos.
Los artistas jóvenes que quisieron saludarlo, tener una foto suya o mostrarle sus obras no fueron los únicos que frenaron su enfervorizado recorrido. Colegas y coleccionistas, todos, encomiaron su obra Un poco demasiado, su caos sinfónico de formas y color terminado tres días atrás y que custodia la puerta de Rubbers.



Xul Solar



Ahí compró dos Xul Solar: Ser , un rostro esotérico, del 29, y un mundo de ensoñación, con título en Neo Criollo: Hia tu ver guardianjs , del 62.
"Es raro ver sólo una cabeza como motivo plástico en Xul; me gusta por lo expresiva -dijo-. Y me gusta cómo se mueven las visiones de su mundo interno en la otra."

Otro punto rojo fue para el obelisco ondulado en granito negro ( Ondas inclinadas ) de Jorge Gamarra, elegido "por el contraste entre la materia y el movimiento interno de la obra".
Modesto al fin, Yuyo no quiso ninguna obra suya para sí. "¡Ni loco! Me parece de mal gusto", se excusó.



Pedro Figari. Tragedia (1928)

El inicio del recorrido fue en Sur. Sin dudarlo, compró allí Tragedia , un Figari atípico del 28, que describe con ironía la antesala de un crimen pasional.



Antonio Berni. Gofrado. Serie de los Obispos


De allí saltó a  El Obispo, un gofrado con color de Berni.



Eduardo Stupía + Luis Felipe Noé
Muestra Me Arruinaste el Dibujo ( CCBorges )


Para elegir una obra de su amigo Eduardo Stupía consultó a su hija Paula: "¿Cuál te parece? Son todas buenas, che", murmuró, antes de elegir dos obras pequeñas, sin título porque los "negros están más concentrados y contrastados con el blanco", justificó. "Lo elijo, ya que me interesa como pintor. Hemos dibujado a cuatro manos juntos y me ha reprochado arruinar con mi trazo la obra", confió, y se llevó, además, un planteo geométrico y espacial de dos rectángulos superpuestos en hierro de Marcolina Di Pietro.

En Cosmocosa reconoció la geometría de Kenneth Kemble y su arte destructivo. "Era un amigo que quise mucho, un tipo talentoso y un loco en el buen sentido del término." Noé compró ahí un acrílico del 66 y un relieve atravesado por clavos camuflados en blanco del 60. Sobre el primero dijo: "Es un planteo muy de él: el color nutre a la forma y no la corta por el medio, sino que le da movimiento interno y espacial". Y en los clavos me gusta cómo juegan con las sombras imaginarias. Abrazó luego a Julieta, la hija de Kemble, y se emocionó.

"¿Dónde estamos? Prefiero caminar ordenadamente", propuso, y obligó a su hija Paula a sacar un mapa de la feria para ir tachando las galerías vistas. En Abate, lo sedujo la instalación Playroom, de Adriana Minoliti: un interior decorativo, que se traslada a un lienzo estampado en tela, intervenido con figuras geométricas. Noé caminó un poco más, y vio otra obra de la misma artista en Arcos Dorados. "¿Puedo devolver ésta y llevarme Display ? No quiero gastar tanto", bromeó.



Norberto Gómez

El diablo, un rostro con carcajada funesta, lo compró apenas lo vio expuesto en Jacques Martínez. Interactuó con ella y se rió: "Norberto Gómez es uno de los grandes escultores argentinos. Su ironía es insuperable", apuntó.
"No tengo paredes en casa para colgar todas las buenas obras que tengo", se quejó, luego.



León Ferrari. Cristo crucificado a un bombardero.

"Una vez León [Ferrari], como tampoco tenía espacio, colgó en la mía su Cristo crucificado a un bombardero . Entraba el plomero y me decía: ¿qué es esto?", evocó, mientras visitaba el espacio de la Secretaría de Cultura. Algo similar sucedió con la obra hidro-cinética de Gyula Kosice. "Me gusta lo que hace, ¿pero éstas se venden?", preguntó en el espacio de AA2000.
"¿Qué es esta cárcel?", se preguntó a viva voz frente a Ruth Benzacar. "Me desespera cuando no hay una indicación a la obra y a su autor. Es puro esnobismo y yo creo en lo pedagógico", se despachó. En grandes letras sobre el piso, se leía: "Eduardo Basualdo". Noé se rio con gesto de travesura cuando LA NACION se lo mostró. Y "compró" apenas vio la instalación Cloud cities , de Tomás Sarraceno. "Tiene un excelente manejo espacial, lo descubrí hace unos años en la Bienal de Venecia", dijo.



Pablo Suarez. Delirium Tremens

Eligió luego un orangután a punto de arrojar un ladrillo -de Luis Freisztav- y al hombre desnudo que intenta matar un insecto ( Delirium Tremens ), de Pablo Suárez. Noé reconoció, además, los planteos geométricos en espiral de Carlos Silva, la pintura y objetos de Vicente Grondona, los dibujos de Delia Canela en Van Riel, el Tetris de Vicente Florido y la geometría de Pablo Siquier. "¿Cómo me llevo el Siquier, si lo pintó en la pared?", bromeó.



Rómulo Maccio. Dibujo.

En su lista de compras figuraron, también, obras de Minujín, Deira, Macció, Mónica Millán, Ana Tiscornia, la danesa Sophie Erlund y Alicia Penalba.
"¿Puedo seguir comprando?", preguntó Noé, y pidió que no se lo tildara de comprador compulsivo, "ya que cada obra tiene su justificación".
Siguió recorriendo mientas la charla lo llevó a su admiración por Goya, Rembrandt, Picasso, Klee y, dentro de los contemporáneos, el alemán Anselm Kiefer. Al igual que su hija Paula.



Anselm Kiefer. La batalla de Hermann. Xilografía.



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