martes, 19 de marzo de 2013

VICTOR HUGO, DIBUJANTE



El dibujante e ilustrador Lorenzo "Lolo" Amengual sigue produciendo notas muy interesantes, las cuales iremos reproduciendo en este blog, cuando el tema lo amerite. Logicamente contamos con la autorización del autor. En este caso se refiere a una cualidad no muy conocida del francés Victor Hugo, que la realizó con gran maestría y vanguardismo:



Victor Hugo, en sus últimos años


Victor Hugo, dibujante               

Convoco a Victor Marie, de apellido Hugo, poeta y dramaturgo, escritor rutilante de la lengua francesa. También político e intelectual comprometido, que sembró con palabras, pensamientos y acciones la historia
de su país. Abarcó con su vida la mayor parte del siglo XIX, desde el napoleónico1802, año de su nacimiento, hasta su muerte en1885; entonces la Tercera República le ofreció un funeral de Estado. Dos millones de personas, tal era su popularidad, lo acompañaron mientras su féretro era transportado en un sencillo coche «de pobres » desde el Arco de Triunfo, donde fue velado, hasta
el Panteón Nacional, su destino final.
Victor Hugo era el menor de tres hijos varones del general del imperio Joseph Léopold Hugo. Los destinos
militares del padre, lo convierten en un temprano viajero. Con 9 años de edad vive en Madrid, donde el
general comanda la guarnición napoleónica que controla la villa. Años difíciles para el pueblo español embarcado en los desastres de la guerra. Dicen que al niño Victor le gustaba ver torear, hablaba en español y es posible que lo hubiera conocido a Goya. En 1813, (para situarnos, año de la batalla de San Lorenzo), él y sus hermanos se instalan en París junto a su madre que se ha divorciado y convive con el padrino de Victor, otro general. Los niños Hugo comienzan vivir en un entorno de relaciones familiares tensas, difíciles y tumultuosas, pocos años después, uno de los hermanos perderá la razón. La síntesis de la vida compleja de Victor Hugo es reseñada en Wikipedia, recomiendo leerla. Aquellos curiosos que dominen el francés, si además son valientes, pueden enfrentarse a los 56 tomos de su obra escrita.



Victor Hugo Dolmen

Yo, aquí abandono al literato, para resaltar al Victor Hugo que me ocupa: el dibujante singular. Artista autodidacta, realiza piezas de pequeño formato que en ocasiones le sirven para ilustrar sus escritos y en otras para enviárselas a sus amigos en días festivos. Su faceta de artista visual, desarrollada a lo largo de toda su vida, lo apasionaba. Sus primeros trabajos son de factura más bien realista; pero con la experiencia del exilio —20 años entre Bélgica, Luxemburgo y la isla británica de Jersey— junto a la confrontación mística poeta con el mar, hacen que sus dibujos adquieran una dimensión simbolista y fantástica. Este sesgo del talento de Hugo no pasará desapercibida a sus contemporáneos y le valdrá las alabanzas de Charles Baudelaire: «No encontré en las exposiciones de Salón la magnífica imaginación que fluye en los dibujos de Victor Hugo.
Hablo de sus dibujos a tinta china, porque es demasiado evidente que en poesía, nuestro poeta es el rey de los paisajistas». Para valorar la intención de sus dibujos podemos aplicar algunas de sus ideas sobre el drama romántico.
Hugo define a su teatro como un «todo en uno», donde los géneros se mezclan, drama histórico, comedia, melodrama y tragedia. Lo grotesco se muestra bajo la forma de lo ridículo, lo fantástico, lo monstruoso y lo horrible. Él apuntó «Lo bello solo tiene una forma, lo feo tiene mil».
¡Pero la obra plástica de Hugo, no es solo idea! Su enorme singularidad fue sin duda influida por el contexto visual de los grandes ilustradores que interactuaban con los literatos en ese tiempo, desde Doré o Daumier, hasta el español Urrabieta Vierge, que fue su protegido. Hugo mezclaba tintas, acuarela, pigmentos y lápiz.



Victor Hugo. Dolmen

Impregnaba en tinta trozos de puntillas que transfería al papel, arrugaba y raspaba esa base para generar espacios de sugerentes texturas, soportada, por una organización formal original y abstracta. Si bien esta configuración ya estaba insinuada en la obra de Francisco de Goya (El perro, 1823) y en las pinturas de William Turner (Lluvia, vapor y velocidad,1844), habrá de transcurrir un siglo hasta que los expresionistas abstractos, despellejando de a poco sus escasos rasgos realistas, dominen este lenguaje y la hagan brillar; para que luego, abusado y domesticado, sea convertida en lo que es hoy, salvo raras excepciones: una «maniera» vacía que, se repite hasta el cansancio.


Victor Hugo. La ley de los siglos.

Para completar el informe les proporcionamos enlace a un VIDEO , donde se pueden apreciar varias obras del artista, como así tambien a su extensa biografía en WIKIPEDIA.





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