sábado, 17 de febrero de 2018

ANTONIO BERMUDEZ FRANCO, un ILUSTRADOR VANGUARDISTA







                      "Bagaría y yo" - A la izquierda Bermúdez Franco

Antonio Bermúdez Franco nació en Buenos Aires en 1905. De padres andaluces, a finales de 1912, con siete años cumplidos, viajó con su familia a España. Precoz en el dibujo, muy poco tiempo después quedaría subyugado por las caricaturas del catalán Luis Bagaría, en especial las que aparecían periódicamente en la revista España, creada en Madrid en 1915 por José Ortega y Gasset.





 Además de Bagaría, influirían en Bermúdez Franco otro español, K-Hito, y el noruego Olaf Gulbransson, quien le “enseñó la sobriedad de las líneas”. Orientaría estas inquietudes estudiando dibujo junto a Eugenio Daneri en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes. En 1917, participó con diez caricaturas de políticos y literatos en el primer Salón de Humoristas organizado por Ramón Columba y Pedro Ángel Zavalla (Pelele), y al año siguiente, amén de participar en la segunda edición del citado evento, comenzaría a colaborar en la revista Atlántida, haciendo caricaturas de personajes de la política y el teatro, las que presentaba bajo el título de “Cabezas conocidas”.




                                          Albert Einstein

 

En 1919, cuando contaba con sólo trece años de edad, la Casa Peuser, a iniciativa del escritor Rufino Marín, publicaría su raro e innovador Álbum de caricaturas , con 26 trabajos en los que muestra claros signos de inclinación hacia la síntesis, y por ende marcan su inmersión en lenguajes de vanguardia, rayando a veces lo abstracto. La cubierta del álbum, de producción propia, es un singular ejercicio plástico-caligráfico, a través del que compone una festiva danza de letras, gobernada por un retrato fotográfico del niño artista. Entre las caricaturas incluidas en el Álbum había una del citado Marín, la cual éste utilizaría para ilustrar, en 1920, la cubierta de su libro Visiones de un pájaro loco , en el cual se integraban otras cinco composiciones hechas exprofeso por Bermúdez Franco.







Nuestro artista había iniciado su andadura en la ilustración de libros con la cubierta de El sendero inmaculado (1919), poemario de su hermano Fernando Bermúdez Franco, escritor y crítico de literatura. La misma lo muestra con pose de bohemio y pensativo . Fue Fernando quien integró a Antonio a ciertos círculos literarios de los que él formaba parte; así conoció y estrechó lazos con poetas como José Gabriel, Alfredo Bufano, Miguel A. Camino, Alfredo Brandán Caraffa, Juan Sebastián Tallon, Aristóbulo Echegaray o Sagunto Torres, a quien ilustraría Prismas en 1920, año en el que realizaría también su primera exposición individual de caricaturas en el Club Español de San Juan.







En este tiempo habría comenzado a frecuentar también a Pedro Herreros, quien, al igual que ocurrió con Tallon y Roberto Cugini, se convertiría en amigo íntimo y confidente, tal como queda reflejado en la abundante y nutrida correspondencia mantenida por el artista con esos tres escritores, en donde, además de cuestiones cotidianas, derivaban hacia disquisiciones filosóficas acerca del arte y la vida. Muchos de los citados, incluidos Herreros y Bermúdez Franco, pertenecían a ese espectro de creadores que, en la recordada disputa entre los de “Florida” y “Boedo”, se movían indistinta y cómodamente en ambas corrientes, la más esteticista y la de inclinación social. Entre ellos puede destacarse también a los escritores Nicolás Olivari, Roberto Arlt y Raúl González Tuñón, o a los artistas Emilio Centurión, Octavio Fioravanti, Nicolás Antonio Russo y Valentín Thibon de Libian.





                            José S. Tallón - Colección Cafe Tortoni (Bs.As.)
 

Antonio Bermúdez Franco en su muestra de Chandler incluyó numerosos retratos de personajes del mundillo cultural porteño con los que habitualmente trataba: estaban los escritores Horacio Quiroga, Arturo Capdevila, Alberto Gerchunoff, Baldomero Fernández Moreno, Enrique Banchs, Belisario Roldán, Conrado Nalé Roxlo, y, como se indicó, Pedro Herreros; los pintores Alfredo Gramajo Gutiérrez y Cupertino del Campo; el crítico José Gabriel. Para celebrar el éxito de la exposición y la inminente partida hacia Europa del artista, “sus amigos y admiradores” le brindaron una cena de homenaje en uno de los sitios de mayor tradición en lo que a reuniones de creadores se refiere, el café Aue’s Keller.







A principios de mayo de 1922, Antonio Bermúdez Franco, con “sed de perfección estética”, puso proa a España, teniendo como objetivos frecuentar el Museo del Prado, y ponerse en contacto con el ámbito artístico, intelectual y cultural de Madrid. Y conocer al principal inspirador estético de su obra, Luis Bagaría, con quien consolidaría amistad. También visitó a Ramón Gómez de la Serna en la “sagrada cripta” del Café de Pombo, donde, entre otros conoció a Rafael Barradas y Guillermo de Torre, y seguramente también a Oliverio Girondo, que hacía poco tiempo había publicado sus Veinte poemas para ser leídos en el tranvía. El listado de ilustres con los que se codeó Bermúdez Franco durante su estancia madrileña, es amplio y está perfectamente documentado en el archivo familiar: Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset, Pío Baroja, Ramón Pérez de Ayala, el torero Juan Belmonte... De algunos de ellos realizó retratos.



                          
                           Presidente Hipólito Yrigoyen


En Madrid, a inicios de 1923, coincidiría con un amigo que tenían en común con Herreros: Benito Quinquela Martín. El pintor de la Boca inauguró una exitosa exposición en el mes de abril, en el prestigioso Círculo de Bellas Artes;  Bermúdez Franco recordaría: “¡Vendió todo! Y el Museo de Arte Moderno adquirió un cuadro de Quinquela para colgarlo en sus paredes. Esto es un alto honor para la Argentina porque es el primer pintor argentino que ‘entra’ en dicho museo”. Quinquela le devolvería la gentileza al asistir y elogiar su participación en el IX Salón de Humoristas llevado a cabo en el Palacio de Cristal del Retiro madrileño desde principios de junio. El día 5 le escribe: “Esta mañana estuve en el Salón de Humoristas, he visto sus caricaturas y lo felicito porque está muy bien representado. / Adelante amigo, tiene usted chispa. / Mañana me marcho a Roma. Volveré a Buenos Aires en septiembre. / Saludos de un amigo que lo aprecia y distingue”. La amistad entre los dos artistas continuaría años después en Buenos Aires, donde compartirían las tertulias de “La Peña” del café Tortoni.

Rodrigo Gutierrez Viñuales

Texto Completo en RevAMERICA Nro26 - Universidad de Granada, España



                            Presidente Hipólito Yrigoyen


1 comentarios:

A las 20 de febrero de 2018, 19:20 , Anonymous Norma Bermúdez ha dicho...

Excelente el trabajo de Rodrigo y estupenda la selección de Hugo Maradei de las obras de ABF sobre el texto !!

 

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